Jota Ce escribió:Edu escribió:
En realidad aún no soy psicólogo, termino la carrera éste año

. No obstante, llevo 3 años metido en un grupo de investigación (de análisis experimental del comportamiento), y sobre según qué cosas relacionadas con éste ámbito creo que puedo opinar casi como si ya lo fuera (en muchas otras por supuesto que no).
Aún así, tu opinión sigue siendo más válida que la de uno que acaba de empezarla
Te vas a animar a hacer el master en etología?
No, actualmente estoy preparando mi futura tesis doctoral, por lo que el máster que estoy obligado a hacer es el de investigación.
Jota Ce escribió:Edu escribió:
Estáis cayendo en la trampa de intentar poner ejemplos simples de R+ y R- en humanos adultos, cuando lo cierto es que tanto R+, como R-, C+ ,C- y extinción están actuando simultáneamente casi todo el tiempo.
Y se entremezclan demasiado, hay muchos casos en los que a mi me cuesta horrores distinguir bien un R- y un C- (como pasa con el tema de enseñar a los perros a no tirar)
Los estímulos no son tales "per se", si no que adquieren su función de manera relacional con las conductas con las que son contingentes, es decir, para diferenciar bien entre un procedimiento de reforzamiento o de castigo (positivo o negativo), lo que tenemos que tener en cuenta es la conducta concreta de la que estamos hablando (y aún así sigue siendo una ardua tarea).
En el caso del perro que pasea con correa, tenemos varias cositas:
- Por un lado, la conducta de tirar es castigada positivamente por el daño físico en el cuello (los tirones) y negativamente por que deja de avanzar. En ésto último también está presente la extinción.
- Por otro lado, la conducta de caminar a nuestro ritmo es reforzada positivamente con avanzar y negativamente con la desaparición de los tirones.
Siempre hay que tener presente que la diferencia fundamental entre los procedimientos de reforzamiento y castigo no radica exclusivamente en el hecho de que los estímulos posean cualidades inherentes de "agradable/desagradable", si no que el primero lo que hace es aumentar la probabilidad de aparición de una conducta y el segundo disminuye dicha probabilidad.
Un ejemplo de ésto que digo lo vemos en las personas con anorexia, para las cuales la comida no funciona como reforzador positivo, tal y como se podría suponer por sus cualidades y por cómo lo hace en la mayoría de organismos (y más si dichos organismos se encuentran en tal estado de privación con respecto a ese reforzador como se encuentran los anoréxicos).