Ahora parece que el tiempo pasó volando pero no siempre fue así, al comienzo el tiempo pasaba muy despacio y lo único que quería era que llegase Iván para trabajar con la perra, no sólo para aprender a controlarla, también porque el me animaba a no desesperarme "Quédate con lo bueno de la clase de hoy", me decía, "esto va a ser tu burbuja de oxígeno para cuando todo vaya mal, tienes que acordarte de estos momentos para seguir adelante" Así lo hicimos y así lo seguimos haciendo y ahora puedo elaborar una lista enorme de cosas buenas que hace mi perra que antes no hacía:
puedo soltar a mi perra en el campo sin miedo a perderla, puede relacionarse con otros perros, no reacciona ladrando a carritos de la compra ni a carritos de bebés, puede estar en el patio sin ladrar a la verja, puedo recoger comida del suelo sin que se lo coma todo, puedo comer en el salón sin que me moleste, no ladra como una loca si suena el timbre, puede tolerar escuchar ladridos de otros perros sin reaccionar sistematicamente, hace la reverencia (jijiji)... etc pero lo más importante es que he construido un vínculo con ella, ahora estoy segura de que quiero que mi perra esté siempre conmigo, somos amiguísimas y me alegro mucho de haberla conocido, como también me alegro de haber conocido a Iván, a Chrissi, a Alfredo, a Miguel y Bea, a Paula, a Mª Eugenia, a Susana, a Coco... y a gente que a través del foro me ha hecho reír y animarme como Ire y Ross, Dani, Adri o Enrique...etc etc
He escrito un texto tan largo dedicado a las personas que trabajan con su perro y, por lo que sea el proceso es lento. Yo tengo que seguir trabajando ¡claro que sí! pero no me importa porque tengo la prueba de que esto da sus frutos, no sólo por mi experiencia, también por la experiencia de otros perros que he ido conociendo en los paseos o que he visto en Lealcan. El trabajo da sus frutos, aunque a veces nos desesperemos, por eso merece la pena pensar en todo lo que hemos conseguido, agarrarnos a nuestras burbujas de oxígeno y seguir adelante porque el triunfo está ahí: al final del camino, esperándonos con los brazos abiertos. Y no me lo invento: lo he visto yo con mis propios ojos
PD: me encantaría que compartieseis conmigo lo que habeis conseguido trabajando con vuestros perros y así animarme una vez más leyendo vuestros logros, si encontrais el momento entre baño y baño y cerveza y cerveza claro...